lunes, 1 de diciembre de 2025

Acerca del Tarot | Mensaje de Diciembre

Hemos llegado al último mes del año, espero con la claridad mental señalada por la luna llena en Géminis este próximo jueves 4 de Diciembre. Sin dudas entramos en un cierre, tenemos dos números 9 en la lectura de hoy, un número símbolo de culminación de los procesos, energía reafirmada por uno de los dos arcanos mayores que aparecen, de una combinación muy espiritual e introspectiva, bastante centrada en lo personal, en uno mismo como el epicentro de todo. A mi acostumbrada pregunta mensual ¿Cuál es el mensaje del Gran Arcano para este mes que comienza? Esta vez el tarot con sus arcanos lo ha puesto muy claro:

No te preocupes. Concéntrate en tu luz. Encuentra el balance, y confía.

     Cada oración representa uno delos arcanos del tendido. Así de potente está la lectura.

     Aquí están las cartas echadas en su respectivo orden:


9 de Espadas – El Ermitaño – La Templanza




     El número 9 es en neurología la maestría y el cambio evolutivo. Tomando en cuenta que este año 2025 es un año 9, que se repita en esta lectura, y en especial que aparezca el arcano 9, El Ermitaño, como energía central, reafirma la culminación de un ciclo de 9 años en el cual cerramos ya un proceso de vida cuya experiencia nos ha preparado para el siguiente nivel. Entonces, en este último mes el tarot nos aconseja dejar atrás las cargas y preocupaciones que no fueron resueltas, porque seguramente no son de utilidad en el nuevo escenario que se nos viene en 2026.

     De eso trata este 9 de espadas al inicio, venimos cargando con una serie de angustias, un desasosiego y exceso de pensamiento, de preocupaciones muchas veces infundadas, pues, el miedo suele ser una exageración, mucho más cuando está impulsado por la imaginación. Desde pesadillas o mal dormir, hasta la pensadera que nos sobrepasa, estos primeros días del mes lo ideal es liberarnos de la carga mental sacando de nuestra cabeza todo lo que nos atormenta, para examinarlo y ver cuanto de ese miedo es real. Una forma de hacerlo es escribir, aprovechando que esta semana, entre jueves 4 y viernes 5, será la última luna llena del año, en le signo Géminis, regente del pensamiento, la palabra, las ideas. Un ejercicio liberador, y clarificador, sería redactar una lista de pendientes para seleccionar lo importante de lo que no, poner en claro el(los) asunto(s), dejar de darle vueltas y empezar a organizarlo todo partiendo de lo esencial, para este mes y el año próximo.

     Ese es el consejo del arcano siguiente, precioso arquetipo tomando en cuenta que entramos al último mes de un año 9. Confirma que hemos alcanzado el final de un importante ciclo vital un poco más conscientes, lucidos, iluminados acerca de aquello que hemos ganado y es necesario para avanzar en el próximo ciclo. El Ermitaño muestra en la lectura que nuestra alma está clara, internamente sabemos todo lo necesario para continuar, pero las ocupaciones (y preocupaciones) del día a día, la rutina, el mundo y sus circunstancias nos aturden y nos hacen olvidar el aprendizaje, los logros, el propósito, lo esencial. Esta combinación del 9 de espadas y El Ermitaño nos invita a tomarnos la primera mitad del mes con paciencia, calma y reflexión, para evaluar, organizar, priorizar –El Ermitaño es el arcano regente del signo Virgo, arquetipo de orden y estructura– lo necesario en nuestra vida y separarlo de aquello que no lo es tanto. Depurar nuestra mente y también nuestros espacios físicos: lo típico que hacemos la mayoría antes de la navidad: limpiar, arreglar, renovar el hogar… bueno, hagamos lo mismo con la agenda. Y dediquemos tiempo a pensar y estructurar nuestra existencia de adentro hacia afuera. Prestar atención a lo que no aporta ya nada a nuestro ser, en nuestro entorno, y sacarlo de manera definitiva. La mayoría de las cargas que arrastramos las hemos elegido, escogemos batallas que no valen la pena, incluso que no nos pertenecen, y entramos en una guerra feroz con nosotros mismos. La angustia nos acorrala a nosotros. A nadie más. Miren la imagen: lo que las cartas del 9 de espadas y El Ermitaño proponen es sacarnos todas esas inquietudes que nos atraviesan e iluminándonos, encendiendo nuestra propia luz, poniendo el foco en nosotros. De allí que las cartas muestres solo tres figuras, tres aspectos del mismo personaje en evolución, pasando de las sombras a la luz. Porque todo empieza y termina en uno. La mente que ha creado el problema es la misma que lo resolverá, pero debe examinar y mejorar la estrategia. Todo es cuestión de lucidez y reflexión. De allí parte la claridad. Hay que ser completamente transparentes, sinceros, meditar la situación hasta definir qué realmente merece la pena; hacernos cargo de lo que está en nuestras manos solucionar y no preocuparnos demasiado por lo que está fuera de nuestro control. En lugar de visualizar o decretar nada, yo propongo establecer un lineamiento de acción centrado en lo esencial, que deje espacio para los cambios circunstanciales. Nos mantiene con la vista puesta en el objetivo, a fin de no desviarnos, pase lo que pase.

     Sólo así se alcanza la paz y el balance propuestos por la última carta de esta lectura, otro arcano mayor, el número 14 La Templanza. Entre los arcanos mayores La Templanza precede al Diablo, simbolizando el Espíritu por sobre la materia, la preparación, equilibrio y fortaleza espiritual antes de enfrentarse a las pasiones y tentaciones del mundo material. Hay que ser pacientes; no hay de que preocuparse: la armonía que buscamos será alcanzada, siempre y cuando no perdamos el contacto con el alma. A finales de mes tendremos días de moderación, de equilibrio y calma, días muy espirituales, fabulosos para hacer rituales, orar, conectar con el verdadero significado de la Navidad fuera del consumismo típico decembrino. Diciembre tradicionalmente en muchísimas culturas es una época de agradecimiento por las bendiciones recibidas en el año, empezando por el hecho de haber llegado a fin de año vivos y con salud; se celebra en familia, muchos están de vacaciones así que es un tiempo de descanso, reunión con los seres queridos, con los amigos; se festeja con comida y platos típicos símbolo de abundancia, de la cosecha producto del esfuerzo de todo un año; la prosperidad que se tiene se comparte, se multiplica, entonces se intercambian regalos... Ese es el real espíritu del último mes del año: agradecimiento, reunión, celebración, noches de amor y paz, de gratitud por las bendiciones, de descanso y renovación antes del nuevo ciclo, con nuevos retos y oportunidades, que plantea el siguiente año. Cuando aparece La Templanza es para indicar que «Dios nos escucha», así que creyentes o no, les recuerdo que todos tenemos un cuadro guía espiritual, un ángel de la guarda que nos protege, nos ilumina y nunca nos abandona ni nos olvida aún cuando nosotros sí que nos alejemos y muchas veces lo olvidamos. Siempre que volvamos en pensamientos y oraciones estos seres de luz se hacen todavía más presentes. Disfruten del mes de diciembre tanto en lo material como en el alma, pónganle un significado especial a cada celebración, reunión en casa o salida que tengan.

                                                                           


     En resumen, el último mes del último año, de la última etapa de un largo ciclo por finalizar, vamos a aprovechar la energía para hacer un balance de los logros y aprendizajes alcanzados, definiendo bien lo que queremos para no arrastrar ninguna limitación al próximo año en nuestro nuevo ciclo evolutivo. Empecemos a pensar en nuestro bienestar, pongamos bien en claro nuestros objetivos, eso aportará claridad a nuestro entorno. El centro de la armonía en medio del caos está en nuestro propio corazón, nuestra mentalidad y actitud. Somos nosotros los únicos capaces de poner luz y balance en nuestra vida: nada ni nadie pondrá el orden por nosotros. El tarot con su mensaje nos invita a mirarnos y encontrar ese punto medio de equilibrio entre el ser y las circunstancias. Lo importante es no sobrepensar ni desviarnos de lo esencial. Terminamos convirtiéndonos en aquello en lo que nos enfocamos, entonces más vale que sea algo bueno.

     A todos les deseo unas felices fiestas decembrinas, disfruten en compañía de sus amores, sus amigos y familia. Que mi mensaje les sirva.

     Nos leemos pronto.

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